Alberto de Palacio

Costes y rentabilidad

¿Es rentable un restaurante? Por qué facturas y a final de mes no te queda nada

Las cuatro cifras que hay que mirar cada mes y las siete fugas que más me encuentro cuando me siento con un hostelero.

Sí, claro que un restaurante puede ser rentable. Pero no por llenar.

Es rentable cuando sabes lo que te cuesta cada plato, cuánto se lleva el personal, cuánto el local y cuánto se te escapa sin que lo veas. Si no tienes esas cuatro cifras claras, puedes tener el comedor lleno todo el verano y llegar a octubre con la cuenta temblando.

Te lo digo porque es lo que más escucho:

«Facturar, facturo un huevo y parte del otro. Lo que no sé es a dónde se va.»

Hay que analizar todo: si realmente los horarios son los óptimos para abrir, si el personal está haciendo las horas adecuadas y si se están cubriendo los servicios de manera eficiente.

Lo que dicen los números del sector (y por qué no te consuelan)

Este verano de 2026 ha sido raro.

Mucha gente, terrazas llenas y, aun así, a casi la mitad de los negocios las cuentas no les han cuadrado lo que deberían.

Según Hostelería de España, más de la mitad de los locales igualó o mejoró las ventas de 2025. Pero cuando le quitas la inflación, la facturación real cayó un 4,1 %.

Un 46,2 % de los hosteleros dice que los márgenes se le han resentido en gran medida.

Y no es cosa de un verano. Según el informe anual de Hostelería de España, en 2025 la rentabilidad de la restauración ya bajó un 0,9 %, mientras la del alojamiento subía un 2,1 %. Más costes, más normativa y más impuestos.

Esto qué quiere decir:

Se vende lo mismo o más, pero se gana menos.

El cliente ya no gasta a lo loco, el coste de vida es alto para todo el mundo. El género sube, el personal cualificado cuesta más y mantenerlo cuesta todavía más.

Así que la pregunta de si un restaurante es rentable tiene otra detrás:

¿A día de hoy es rentable el tuyo, tal y como lo estás llevando ahora?

Facturar es la esencia y el beneficio el objetivo

Parece una obviedad. Pero estando todos los días al pie del cañón se nos olvida a todos.

Un sábado de 4.000 € de caja te pone contento. Normal. Pero de esos 4.000 € hay que quitar:

Lo que queda al final de todo en tu bolsillo es tu beneficio neto.

Y tristemente en muchísimos restaurantes, lo que queda no es suficiente para estar sin ver a tu familia año tras año, sin descanso para coincidir con tus amigos, con dolores en las piernas que ni un acupuntor chino te los quita.

Hace un tiempo, estaba trabajando en un restaurante de gama media alta en Madrid. Altísima facturación, profesionales competentes, lugar excepcional, pero una gerencia pésima, control cero de los procesos y de los proveedores.

Así nunca salía la cuenta como debía ser.

Las cuatro cifras que tienes que saber sí o sí

No hace falta ser economista. Hace falta mirar cuatro números cada mes, siempre sobre las ventas sin IVA.

1. Coste de materia prima (food cost)

Lo que te cuesta el género que vendes. En la mayoría de restaurantes se mueve más o menos entre el 28 y el 35 % de las ventas, según el concepto.

En una marisquería no tiene nada que ver con el de una hamburguesería.

Si no tienes escandallos, este número te lo estás inventando. Y aquí empiezan casi todos los problemas. Te explico cómo hacerlos, paso a paso, en la guía del escandallo.

2. Coste de personal

Uno de los errores más grandes es no ponerse un sueldo como dueño.

Ya sea como gerente o vendedor de castañas, tienes que tener un salario. El día que alguien te tenga que sustituir o adquirir parte de tus tareas, te va a costar un dinero.

Está claro que gestionar bien los sueldos brutos más Seguridad Social de todo el equipo te hace ver claramente esos costes mínimos.

Pero más importante aún es saber mantener ese equipo: el coste de formación es un disparate en la mayoría de sitios.

3. Costes fijos del local

Lo que pagas abras o no abras.

4. Lo que no se contabiliza son pérdidas de verdad

Todos sabemos que siempre se van a romper platos, vasos, o que se invita a alguien que conoces. Son gajes del oficio.

Pero todo debe ser contabilizado al máximo para tener noción de la realidad del negocio:

Una regla que se usa mucho en el sector:

Materia prima + personal (lo que se llama prime cost) no debería pasar de un 60-65 % de las ventas. Si estás por encima tienes que ser un fenómeno negociando el precio del local y minimizando el coste de los suministros.

¿Quieres ver tus cuatro cifras en dos minutos?

Mete tus números en la calculadora de rentabilidad. No se envían ni se guardan: se calculan en tu navegador.

¿Por dónde se va el dinero? Las 7 fugas que más veo

Estas son las cosas que aparecen una y otra vez cuando te sientas con un hostelero y te pones a analizar qué está pasando.

1. Precios puestos «a ojo»

El precio puede ser en muchos casos algo relativo en la venta de productos, pero sin ninguna duda hay que saber cuánto te está costando y qué te llevas al bolsillo.

Puedes poner los precios que quieras. En EE. UU. las grandes cadenas de fast food han incrementado tanto los precios los últimos años que ya la gente está dejando de ir a comer.

2. Carta demasiado larga

Hay restaurantes, sobre todo los de antaño, que tienen una carta inmensa, ciento cincuenta platos. Vende una barbaridad, porque están en la Costa del Sol y en primera línea.

Ahora esa carta la recortas a la mitad y su beneficio operacional se dispara por las nubes.

3. Raciones que cambian según quién emplate

El escandallo que hagas tiene que ser una doctrina dentro del restaurante. Los empleados solo tienen que creer en él y no cambiar nada en el plato.

A las afueras de Tokio hay un restaurante pequeño con más de 40 años que el mismo dueño arranca cada día a las dos de la mañana.

Hace fideos de ramen a mano durante un par de horas y luego se va al mercado a comprar verduras y frutas, que también vende en el restaurante, y por supuesto los ingredientes necesarios para la carta.

Después, sus empleados miden cada ración en una báscula de precisión y lo dejan todo en pequeños tuppers perfectamente organizados.

Cuando llega la vorágine, dan doscientas comidas sin parar solo en la mañana.

4. Compras sin control

Quien no controla las compras no controla nada.

5. Turnos que no siguen a la demanda

Tener a tu equipo porque sí cada día es absurdo. La gestión de las horas tiene que ser dinámica para que pueda fluir bien un negocio.

6. Desperdicio

Desde abril de 2026 la ley del desperdicio alimentario te obliga a tenerlo controlado. Siempre va a haber algo; dedicarle tiempo a esta parte te puede hacer un 10 % más rentable.

7. Invitaciones y «ya lo apunto luego»

El chupito, el café del amigo, el plato del proveedor.

Uno a uno puede que no sea mucho.

Al mes es una ruina que se lleva tu beneficio.

Si prefieres que lo miremos juntos, aquí me tienes.

Reviso tus números, tus procesos y tu carta, y te digo por dónde se te está yendo el dinero.

Cuéntame tu caso

Preguntas frecuentes

¿Qué margen de beneficio es normal en un restaurante?

Depende mucho del concepto, del local y de cómo se gestione. En muchos restaurantes el beneficio neto se queda en un dígito sobre las ventas. Por eso cada punto que recuperas en materia prima o en personal se nota tanto al final.

¿Cuánto factura un restaurante al mes?

No hay una cifra que sirva para todos. Depende de las plazas, de las rotaciones, del ticket medio y de los días que abres. Lo importante no es cuánto factura, sino cuánto de eso se queda en el negocio. Si tu negocio está por encima de un 15 %, estás haciéndolo muy bien.

¿Es rentable abrir un restaurante hoy?

Puede serlo, pero con los números hechos antes de abrir. Hoy el margen de error es menor que hace unos años: los costes suben más rápido que lo que el cliente está dispuesto a pagar.

¿Cada cuánto tengo que revisar mis cifras?

Cada mes. Y los escandallos, cada vez que cambie el precio de un producto importante o, como mínimo, cada trimestre.